Nuestra gran duda....
En el año 1970, para ser exactos el 19 de abril, transcurrían las votaciones para un nuevo presidente de la república; como me cuenta mi papá, en aquel momento iba ganando las elecciones Gustavo Rojas Pinilla, frente a su mayor adversario el candidato conservador Misael Pastrana Borrero, pero a las 9 de la noche se fue la luz por completo en Colombia, la gente se inquietó; y el presidente Carlos Lleras Restrepo declaro toque de queda. A la mañana siguiente se proclamó que ahora era presidente Misael Pastrana Borrero; nadie entendía que sucedía, pues en las calles, aparecieron bolsas de basura con tarjetones marcados con votos para Gustavo Rojas Pinilla; y esto solamente fue una de las pocas pruebas, del mayor fraude electoral del siglo xx.
Todas estas acciones de corrupción
cansaron a varios colombianos, y muchos que habían luchado contra el frente
nacional decidieron que era el momento de alzar armas y crearon el M-19, nombre que ahora resuena tanto en
los oídos de los colombianos, pues un exmiembro de aquel movimiento revolucionario
le aposto a ser presidente de la república, marcar la diferencia frente al país
del olvido y terminar con todo el manejo corrupto de las familias que lo han gobernado
a lo largo de nuestra historia.
Ahora que se acerca las elecciones
de segunda vuelta, este 17 de junio de 2018, los colombianos nos vemos
enfrascados entre dos políticos uno de extrema izquierda (GUSTAVO PETRO) y de
extrema derecha (IVÁN DUQUE), tal vez ninguno llene las expectativas de muchos,
uno por ser exguerrillero y otro por ser un “títere”. En mi opinión Colombia está
dividida en este momento o bueno siempre lo ha estado; pero hoy se más
reflejada ese desacuerdo en nuestra sociedad, gracias a que ahora podemos
contar con redes sociales, en las cuales muchas personas reflejan interés en uno
u otro candidato, y no es tolerada por muchos.
En los artículos que leí, El
equilibrio Lee y Diatriba de Fernando Vallejo; planteé unas preguntas de la
cuales no sé si hay respuestas; ¿Porque siempre tiene que existir una balanza
entre el bien o el mal? ¿Por qué no nos arriesgamos pensando que tal vez alguno
va a llegar a hacer el cambio? ¿Por qué aun vemos cual es de nuestro beneficio
y para los otros no? ¿Cuándo nos quitaremos la venda de los ojos y trataremos
de ver el verdadero problema?, preguntas que me dejan con un sin sabor y de los
pelos de punta hasta que llegue el 17 de junio.

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